Las Tres Puertas
Había una
vez, tres hermanos que se mudaron a una
casa que le había dejado su difunto abuelo. La casa tenía tres puertas en la
parte de atrás. Cada una tenía el nombre de la persona que le correspondía
dicha puerta y también tenía escrito la siguiente oración: La puerta se abrirá
a su tiempo. Si entras antes o después no podrá disfrutar del regalo. Las tres puertas estaban cerradas bajo llave. Al
parecer cualquier puerta los llevaría hacia la herencia y los regalos que su
abuelo les había dejado.
Pasaron los días y la puerta no se abría. Uno de los
chicos se desesperó, comenzó a bregar con la puerta hasta que la abrió. Entró
por ella y no vio nada en el patio de la casa. Molesto se marcha pensando que
el abuelo le había tomado el pelo. De repente las otras dos puertas se abren
solas. El muchacho de la segunda puerta no se atrevía entrar, ya que no se sentía
preparado para la sorpresa que el abuelo le había dejado. Además su otro
hermano al entrar por la primera puerta no vio, ni recibió nada. El chico de la
segunda puerta tomó una silla y se sentó afrenté de la puerta para
contemplarla.
El tercer chico no sabía lo que le esperaba al otro lado, pero conocía
a su abuelo y sabía que él no lo iba a engañar. Así que confiando en las
palabras de su abuelo, sin saber lo que le esperaba en el otro lado, pasó por
la puerta. El muchacho de la puerta tres no tuvo que forcejar para
recibir sus regalos. Tampoco después
de abrir la puerta, se quedó mirándola lleno de inseguridades, él decidió ir
donde su herencia……. en el tiempo indicado.
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